|
...Y me dejo caer
Y resigno mi mirada a ningún horizonte fuera de estas piedras
Sobre agua y azúcar; y piedras y sal, dejo caer mi cuerpo y dejo de pensar:
Y es el agua quien suena
Y es el mundo quien canta
...
Y cuando toco el agua, la melodía desentona
Y cuando muevo un pie, destemplo las cuerdas que flotan en el aire
...
“No estoy convidada a participar en esta orquesta de musical perfección”.
Escucho de repente nuevos sonidos que se aúnan a esta sinfonía
Y trato de entenderlos
...
Y descubro que se ha unificado al mundo
Aquella parte de mí que nunca he sabido manejar
¡Y qué hermoso suena!
...
“Sí estoy invitada después de todo”.
Y la noche cae y la sinfonía continúa
Hasta que muevo de un pie irreflexiva
Y todo instrumento en torno y dentro
Disonante vibra sacudiéndose.
Me levanto y corro, y corro, y corro
Y la reverberación agota mis sentidos, mi cerebro, mi angustiado cuerpo
Persiguiéndome y castigándome
Por haberlos disturbado con mi corporal reflejo.
Desesperada sumerjo mi cabeza en el agua
Y muero... prefiriendo la muerte a su persecución y castigo
...
Y me despierto sobre piedras y sal
Y agua y azúcar
Me despierto donde dejé caer mi cuerpo horas atrás
Y no hay sinfonía ni persecución ni castigo.
“¿Qué te hace pensar que eres tan importante como para merecer tanta reverencia?”
- me pregunta una humillante voz en mi cabeza -
“El mundo no tiene tiempo para perseguir y castigar a alguien como tú”
- me acusa hiriente -
Y entonces corro, y corro
Con una nueva reverberación
Agotando mis sentidos, mi cerebro, mi angustiado cuerpo
Persiguiéndome y castigándome
Por habernos disturbado con nuestra propia existencia
“Cállate, cállate” - imploro -
“Pero no ves que eres tú misma quien habla... Que eres tú misma quien te persigue y castiga” - rebate burlona -
“Cállate” - grito - “Cállate, cállate”
...
Y la voz no deja de repetirme mis castigos, mis fracasos y desdichas
Ni de reprocharme que ya ha pasado demasiado tiempo
Y sólo calla cuando le juro que llevaré el plan a cabo pronto, muy pronto
...
Y corro mientras lloro
Y corro mientras lloro
Preguntándome por qué ha sido todo un simple sueño.
|